Historia del dinero

Desde los albores de la historia de la humanidad, las sociedades han reconocido los múltiples inconvenientes del trueque y han vuelto la mirada hacia el uso de dinero. No está claro, sin embargo, cuándo fue la primera vez que se empleó alguna forma de dinero. Lo que sí se conoce con más precisión es que el dinero metálico apareció alrededor del año 2000 a. C. Si bien los metales presentan muchas ventajas sobre otras formas de dinero distintas del papel moneda, a través de la historía se han usado todo tipo de mercancías como dinero: desde conchas marinas coloreadas en la India, hasta cigarrillos en los campos de prisioneros de la Segunda Guerra Mundial, o dientes de ballena en FiJi. En la isla de Yap, en el océano Pacífico, los habitantes utilizaban discos de piedra de diversos tamaños como dinero. Mientras más grande fuera el disco, mayor era su valor. Algunos eran tan grandes que no podían moverse. Así, cuando se hacía una transacción, la piedra quedaba donde estaba, pero todos sabían que ahora pertenecía al vendedor. Cómo sería la confianza que los isleños ponían en su dinero, que existió el caso de una familia rica que era propietaria de una enorme piedra que estaba en el fondo del mar! Un antepasado la había perdido en una tormenta mientras la transportaba desde la cantera, pero los isleños todavía daban crédito a la familia por la piedra, porque su dueño no había tenido la culpa de perderla.

En sus comienzos, las formas metálicas de dinero no estaban estandarizadas ni certificadas, lo que hacía necesario pesar los metales y certificar su pureza antes de realizar las transacciones (no olvidemos que “no todo lo que brilla es oro”). La acuñación de monedas, que surgió en Grecia, fue una forma útil de aminorar este problema y pronto se popularizó. Las monedas redujeron sustancialmente la necesidad de pesar y certificar los metales, con lo que se facilitaron las transacciones.

Comercio Internacional

Uno de los principales acontecimientos de los años ochenta fue el cambio del patrón del comercio internacional de Estados Unidos. Durante la mayor parte de este siglo, Estados Unidos ha registrado un superávit comercial, es decir, sus exportaciones han sido superiores a sus importaciones. Pero en los años ochenta las exportaciones netas registraron un déficit cercano a los 150.000 millones de dólares, lo que representa alrededor de un 3 por ciento del PIB. A medida que fueron acumulándose los déficit, en 1996 Estados Unidos debía cerca de 800.000 millones de dólares a los extranjeros. Muchos norteamericanos están preocupados por las consecuencias que pueda tener en el futuro una gran deuda exterior.

A medida que las economías están cada vez más interrelacionadas, sus autoridades prestan una creciente atención a la política económica exterior. El comercio internacional no es un fin en sí mismo, sino que a los países les interesa con razón porque sirve para alcanzar el objetivo último de mejorar el nivel de vida. Las principales áreas que preocupan son la política comercial y la gestión financiera internacional.

La política comercial consiste en aranceles, contingentes y otros mecanismos que restringen o fomentan las importaciones y las exportaciones. La mayoría de las medidas comerciales apenas afectan a los resultados macroeconómicos, pero de cuando en cuando, como en los años treinta, las restricciones del comercio internacional son tan grandes que provocan graves perturbaciones económicas, inflaciones o recesiones.

El segundo conjunto de medidas dirigidas específicamente al sector exterior es la gestión financiera internacional. En el comercio internacional de un país influye su tipo de cambio, que representa el precio de su propia moneda expresado en las monedas de otros países.

Éstos adoptan como parte de su política monetaria diferentes sistemas para regular sus mercados de divisas. Algunos dejan que los tipos de cambio sean determinados totalmente por la oferta y la demanda; otros establecen un tipo de cambio fijo frente a otras monedas. Estados Unidos se encuentra actualmente en la primera categoría, ya que permite, por lo general, que las fuerzas del mercado determinen el tipo de cambio del dólar.

La economía internacional es una intrincada red de conexiones comerciales y financieras entre los países. Cuando el sistema comercio internacional funciona fluidamente, contribuye al rápido crecimiento económico; cuando se desmoronan los sistemas comerciales, resultan perjudicadas la producción y la renta de todo el mundo. Los países deben vigilar, pues, sus relaciones económicas internacionales por medio de la política comercial y la gestión financiera internacional.

Capitalismo socialismo

La diferencia primordial entre Capitalismo y Socialismo es su forma de ver la propiedad privada, el debate gira entorno a quien debe tener control sobre la misma. El Socialismo busca la distribución de la riqueza por que los recursos sean de propiedad colectiva, mientras el Capitalismo deja estos recursos en manos del sector privado. Cabe mencionar que Capitalismo y Socialismo buscan y comprenden la necesidad de producción y aprovechamiento de los recursos, es en los medios donde difieren ambas corrientes.

Al hablar del sector privado no se refiere a un grupo exclusivo de personas sino a recursos no controlados ni propiedad del estado. Una forma de Socialismo busca que el estado controle los recursos de producción sociales, así se distribuye la riqueza de mejor forma; y el bienestar es balanceado. La corriente capitalista no es el opositor exacto del Socialismo ya que idealmente espera beneficios a toda la sociedad.

Como se menciona anteriormente ambos sistemas difieren en los medio no en sus fines, históricamente es en los medios donde se han visto problemas de tipo imperialista, dictador, antiliberal e inmoral.

Las sociedades modernas deben enfocar sus esfuerzos a decidir, indiferentemente del sistema que adopten, que regulaciones son apropiadas para evitar futuros problemas como los antes mencionados.

Funciones del dinero

Funciones del dinero: Primero, es un medio de cambio. Las personas están dispuestas a aceptar dinero a cambio de bienes y servicios, por lo que ya no se requiere de la coincidencia de deseos para realizar una transacción.

Segundo, el dinero sirve como unidad de cuenta. Como tal, los precios se cotizan en unidades de dinero en vez de fijarse en términos de otros bienes y servicios. En ambos aspectos, el dinero facilita el proceso de intercambio.

Y tercero, el dinero sirve también como reserva de valor En este rol se parece a otros instrumentos financieros. Cuando las personas reciben dinero a cambio de bienes o servicios, no tienen que gastarlo inmediatamente porque puede mantener su valor (excepto en períodos de alta inflación, en cuyo caso el dinero pierde su eficacia como reserva de valor). Con seguridad, el hielo no funcionaría bien como dinero: si no se congela al instante comienza a perder valor, entonces, tras cada transacción habría que correr al congelador!

Por lo tanto, dos características necesarias del dinero son que mantenga su valor físicamente y que sea barato de almacenar. Por lo anterior, las formas más populares de dinero a través de la historia han sido los metales preciosos, las monedas acuñadas y el papel moneda.